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Bajo el nombre de hibisco la perfumería reúne dos imágenes: el cáliz de Hibiscus sabdariffa, la flor de Jamaica con la que se prepara la bebida roja en Centroamérica y el Caribe, y las grandes flores tropicales de Hibiscus rosa-sinensis, decorativas pero casi inodoras. No hay una materia prima estándar detrás, así que la nota llega al perfume como reconstrucción.
Huele más a fruta roja ácida que a flor: arándano, grosella y pétalo húmedo, con una acidez limpia y un cuerpo ligero. Da color y jugosidad a los corazones florales, sobre todo junto a la rosa y la peonía, y tiende un puente natural entre la salida cítrica y las frutas rojas del cuerpo.
¿Sabías que...?
- La 'semilla de hibisco' que se usa en perfumería es en realidad la ambreta (Abelmoschus moschatus, antes clasificada como Hibiscus abelmoschus): una planta distinta cuyo aceite huele a almizcle vegetal.
- El cáliz de Hibiscus sabdariffa es el que se seca para preparar el agua de Jamaica, no la flor ornamental.


