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El malvavisco de perfumería evoca el dulce esponjoso, no la planta: se reconstruye con vainillina, moléculas azucaradas y matices lácteos y merengados. El nombre, sin embargo, viene de una planta real, el malvavisco o altea (Althaea officinalis), cuya raíz mucilaginosa se usaba antiguamente para elaborar la golosina antes de que la sustituyeran la gelatina y el azúcar.
Huele a dulce blanco y aireado: azúcar, vainilla y leche con una textura mullida y algodonosa, menos tostada que el caramelo y menos pegajosa que la miel. En una fórmula aporta suavidad y una sensación acolchada que redondea gourmands y florales dulces, y suele situarse en el fondo para alargar la estela golosa.
¿Sabías que...?
- La golosina debe su nombre a la raíz de Althaea officinalis, cuyo mucílago se empleaba para prepararla hasta el siglo XIX.
